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Simplemente Empieza

Todos tenemos ideas. Todos tenemos la intención de empezar algún proyecto y nos quedamos esperando ese momento ideal para comenzar. Esperamos que todo en nuestra vida sea perfecto para actuar. Sorpresivamente, ese momento nunca llega. Nunca comenzamos ese proyecto que tanto nos emocionaba. Esperamos al día de mañana y — sin darnos cuenta — han pasado años sin haber actuado. La solución: Simplemente empieza.

Muchas veces es difícil tener ideas. Muchas veces es más fácil rendirse sin haber comenzado. Hemos crecido en una generación donde pensamos que si una idea no es potencialmente valorada en un millón de dólares  entonces no debería realizarse. No nos damos cuenta que no todas las compañías de un millón de dólares comienzan con una idea de un millón de dólares. Comenzar algún negocio con la intención de ganar $100 extras cada mes es tan importante como colonizar Marte. Nuestras ideas tienen que encontrar un espacio para crecer. Simplemente empieza.

Siempre tendremos dudas sobre compartir algo imperfecto. Compartir nos hace vulnerables. Compartir es un tema que nos frena para actuar en cualquier ámbito de la vida y nos olvidamos de una de las lecciones más importantes de la vida: Algo hecho es mejor que algo perfecto.

Existen miles de excusas para no realizar algo. Parafraseando a Casey Neistat en su película Mind Games: A Movie About Running:

“No puedo hacerlo. Lo hice ayer. Lo haré mañana. Está lloviendo. Estoy enfermo. Estoy viajando. No he dormido bien.”

Siempre hay excusas. El mundo nunca será perfecto. La vida nunca nos brindará un mejor momento para actuar. Simplemente empieza.

Una idea incompleta puede llegar a convertirse en inspiración para alguien más. El mundo sería un lugar horrible si la gente simplemente se rindiera y no compartiera sus ideas. Al final no nos arrepentiremos de lo que hicimos sino de lo que dejamos de hacer. El peor escenario en una situación no es tan malo como creemos. Es simplemente nuestra percepción del problema la que nos frustra, nos deprime, nos confunde y nos impide avanzar.

Piensa en todo lo que podrías lograr si simplemente empiezas: Si eres un arquitecto, podrías diseñar. Si eres una persona de negocios, podrías vender. Si eres un ingeniero, podrías construir. Si eres un maestro, podrías enseñar. Si eres un artista, podrías mostrar tu trabajo. Simplemente empieza.

Es mucho más simple decirlo que hacerlo. Se supone que debe ser difícil. Encontraremos obstáculos y personas que nos dirán que no deberíamos hacer las cosas. Las cosas no siempre salen bien. Por lo general, las cosas nunca se realizan de acuerdo al plan. Todos hemos fracasado. Nuestra misión — después de lamentarnos durante todo el día — debería ser aprender de las dificultades. Aprender todo aquello de la experiencia y anotarlo en un libro personal. No podemos aprender si no fracasamos. No podemos fracasar si nos mantenemos estáticos. Simplemente empieza.

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